¿Eres una buena mamá?

Es una pregunta constante y que nunca va a tener respuesta, ¿estás de acuerdo?

Desde que te enteras que estás embarazada empiezas a imaginar los cambios que vendrán sobre tu vida y la
cantidad de decisiones que tendrás que tomar para que esa nueva vida que viene en camino tenga lo mejor: Cómo alimentarte, qué nombre ponerle, qué comprar para su llegada, por ejemplo.

 

Una vez que nace, no importa cuánto te hayas preparado ni cuánta experiencia creías que tenías con otros bebés, tu experiencia como mamá se empieza a construir y todos los días tendrás al menos unos segundos para pensar: ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Me estoy equivocando mucho? Muchas veces esta inquietud no viene en forma de duda, sino de culpa: Seguramente otras no tendrán estas dificultades que yo tengo, otras lo pueden hacer mejor.

Mientras te haces esas preguntas te verás tentada a querer que el tiempo pase rápido para superar aquello que piensas que está mal: que duerma toda la noche, que coma todo lo sano que le quieres dar, que ya deje esas pataletas que no sabes cómo manejar, o que finalmente aprenda a ir al baño. Pero pasa el tiempo y te das cuenta que aunque se superan esas etapas, vienen otras que también se salen de tu control…y vienen los mismos pensamientos, las mismas dudas, la misma culpa a quererte juzgar con algo más.

Es humano que estas inquietudes lleguen a tu mente, que algunas veces el stress de las situaciones te bajen la nota o te depriman; es normal tener momentos de cansancio y de querer tirar la toalla, pero queremos tomarnos el atrevimiento de contestar la pregunta que te planteas, aunque ni siquiera te conozcamos: Sí!! Eres una buena mamá, de hecho, estamos seguros que eres la mejor mamá para tus hijos, que nadie podría hacer con más amor y dedicación el trabajo que estás haciendo. Estamos seguros que no eres perfecta, y que por mucho que lo intentes y te juzgues, nunca llegarás a serlo, pero nuestra seguridad se debe a saber que fue Dios el que te escogió de mamá de tus hermosos hijos…y créenos: el Dios que conocemos jamás se equivoca. Si cada día te levantas con el anhelo de que ellos sean felices, de dar lo mejor de ti para que crezcan sanos y cumplan su propósito en este mundo…si cada decisión que tomas la haces imaginándote su sonrisa y aunque sea llanto lo que resulte sabes que será lo mejor porque los amas…entonces ¡¡eres una excelente mamá!! Sigue buscando sabiduría en el que todo lo sabe y cada vez harás mejor el trabajo que Él te confió 😉     Ánimo súper #MamáOpez, estamos orgullosos de ti!!

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